
Una serie de ataques violentos sacudió a Colombia en lo que ha sido calificado como “un día de muerte”, dejando un saldo de al menos 18 víctimas fatales y decenas de heridos. Los atentados, que ocurrieron en diferentes puntos del país, han sido atribuidos a disidencias de las FARC.
Los hechos más graves se registraron en dos eventos principales:
- Ataque en Cali: Un atentado con explosivos, presuntamente un camión bomba o un vehículo cargado con cilindros de gas, estalló cerca de una base militar en la ciudad de Cali. Este ataque cobró la vida de al menos seis personas, incluyendo civiles, y dejó un gran número de heridos. La explosión causó pánico y daños materiales significativos en la zona, una de las más transitadas de la ciudad.
- Helicóptero derribado en Antioquia: Casi de forma simultánea, un helicóptero de la Policía Nacional fue derribado en una zona rural de Antioquia, específicamente en el municipio de Amalfi. En este ataque, que se habría perpetrado con el uso de drones explosivos, fallecieron 12 agentes de policía que se dirigían a realizar labores de erradicación de cultivos ilícitos.
Las autoridades han señalado a las disidencias de las FARC como responsables de estos actos terroristas. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha condenado enérgicamente los ataques y ha anunciado que las facciones disidentes responsables serán declaradas “organizaciones terroristas”.
Estos trágicos sucesos han generado una ola de conmoción y preocupación en el país, reavivando el debate sobre la situación de seguridad y la efectividad de los procesos de diálogo con los grupos armados ilegales.



