
La Policía de Brasil ejecutó cien órdenes de arresto en un megaoperativo contra la banda criminal Comando Vermelho en los complejos Alemão y Penha, en la zona norte de Río de Janeiro. El saldo fue tráfico, con 64 muertos y 81 detenidos.
De los 64 muertos, cuatro de ellos eran policías y los equipos de seguridad arribaron al lugar en horas de la madrugada. Los narcotraficantes respondieron con disparos y quemando barricadas.
La Policía Civil informó que los narcos lanzaron bombas con drones y otros huyeron en fila india por la parte alta de la comunidad. Entre los arrestados se encuentra Thiago do Nascimento Mendes, conocido como Belão do Quitungo, uno de los líderes del Comando Vermelho en la región. Otro capturado fue Nicolas Fernandes Soares, identificado como operador financiero de uno de los principales líderes del grupo criminal, Edgar Alves de Andrade, conocido como Doca o Urso.
El especialista en seguridad brasileño, Thiago Rodrígues, explicó a LPO que “este operativo, Contención, es un operativo continuo, no es algo de hoy. Se llama Contención porque el objetivo es contener al Comando Vermelho porque es el blanco preferencial de las políticas de seguridad pública en el estado. Es el grupo más expresivo, el que tiene más control territorial pero también es el grupo que compite con las milicias y el grupo político que controla el estado de Río de Janeiro hace mucho”.
Rodrigues afirma que “los Complejos de Alemao y Penha son simbólicos porque son los principales grupos de favelas, donde está el Comando Vermelio, y tienen una posición geográfica súper estratégica porque están en la entrada de río por carretera, por avenida Brasil y la entrada por la línea roja que es la que conecta el aeropuerto internacional a la zona central de la ciudad”.
En relación a una posible respuesta que escale los niveles de violencia, el especialista sostuvo que eso “ya fue dado hoy cuando Comando Vermelio liberó hurtos y robos en zonas controladas por ellos. Es una forma de generar algún caos y descontrol por el hecho que los comercios cierran, la gente no sale a la calle. Hay un miedo que se generaliza por el tema que la gobernanza criminal que controla hasta cierto nivel los crímenes comunes deja de existir por orden del crimen organizado para generar caos”.



