
En la provincia de Santa Fe se está llevando adelante un proceso histórico: la reforma de su Constitución. Uno de los cambios más destacados es la propuesta de eliminar al catolicismo como religión oficial, lo que significaría que el Estado provincial se declare plenamente laico.
Hasta ahora, la Constitución de Santa Fe mantenía un artículo que reconocía expresamente a la Iglesia Católica como la religión oficial y le otorgaba una protección especial. Sin embargo, la comisión de la Convención Reformadora aprobó un dictamen que plantea un nuevo texto, en el cual se establece que la provincia no tendrá religión oficial y que todas las confesiones legalmente reconocidas serán tratadas con igualdad, bajo principios de autonomía, cooperación y neutralidad.
El diputado provincial y pastor evangélico Walter Ghione defendió la propuesta, señalando que “nos pone en igualdad de condiciones”, ya que busca garantizar los mismos derechos a todos los credos. Este cambio refleja también la diversidad religiosa que existe hoy en Santa Fe, donde, además de la tradición católica, hay un fuerte crecimiento de comunidades evangélicas y de otras religiones.
Si bien hubo algunas voces críticas que consideraron importante mantener una mención al catolicismo por su peso histórico en la provincia, la mayoría coincidió en que el nuevo texto representa un avance hacia un Estado inclusivo, respetuoso y neutral en materia de creencias.
En conclusión, la reforma constitucional que se discute en Santa Fe no solo moderniza el marco legal de la provincia, sino que también marca un paso significativo hacia la igualdad y la pluralidad religiosa, garantizando que todos los ciudadanos puedan ejercer su fe en condiciones de respeto y sin privilegios para una confesión en particular.




