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Gonzalo Lazarte, un nuevo top 10 argentino en tenis adaptado: parálisis cerebral y Gusti Fernández como espejo

La historia del tucumano de 20 años que se convirtió en top ten de la categoría Quad, que abarca daños en extremidades superiores e inferiores; la semana próxima debutará en el US Open

Lunes 25 de Agosto de 2025

Gonzalo Lazarte tiene 20 años y nació en Yerba Buena, Tucumán. Lo hizo con parálisis cerebral, una discapacidad que se le originó por la “falta de oxigenación al quinto mes de embarazo”. Pese a ello, empezó a desarrollarse “con bastante normalidad”, hasta que avanzado el año de vida tuvo trastornos que llamaron la atención de sus padres: no se podía sentar solo, se caía, no podía caminar.

“Ahí fue donde mis viejos empezaron a rebotar de médico en médico para ver bien qué es lo que tenía. Fue una búsqueda larga; al principio no estaba claro el diagnóstico y tuve que salir de Tucumán para ver más médicos, sobre todo a Córdoba. Una vez que estuvo más claro todo empecé con las terapias que me ayudaron a estimularme y a desarrollarme. No nací prematuro, pero tuve algunos problemas motrices y el desarrollo que van adquiriendo los bebés yo lo tenía más lento y eso despertó la alarma en mis viejos”, relata.

Hoy, Lazarte es tenista en silla de ruedas y, desde hace apenas un puñado de semanas, se convirtió en el primer argentino en alcanzar el top 10 mundial (hoy es 7°) de la categoría “Quad” de la Federación Internacional de Tenis, división que abarca daños en extremidades superiores e inferiores, un mayor grado de discapacidad que la “Open”, en la que el cordobés Gustavo Fernández (hoy, 4°; ex número 1) es una referencia desde hace mas de una decada.

“Gonchi”, como lo apodan, tiene muy buenos recuerdos de su infancia. Afirma que tuvo “facilidad” en el colegio; estudiar nunca le costó. Su incomodidad estuvo en otro lado. “Las terapias de recuperación, las horas de kinesiología, fonoaudiólogo… son lo que me quemaban la cabeza de chiquito, pero ahora de grande se los agradezco a mis viejos, porque me ayudaron a estar de esta manera”.

El deporte, cuenta, siempre le gustó desde chico. “Casi que no recuerdo haber visto dibujitos animados: ponía canales deportivos. Veía mucho fútbol; soy hincha de Atlético Tucumán. Después fui mutando un poco, porque jugando al fútbol no me iba muy bien -ironiza y sonríe-. Seguí con el tenis: primero lo miraba por la tele y, después, un kinesiólogo que yo tenía y que era profe de tenis, me invitó. Y comencé a jugar al tenis de pie. Siempre me gustó competir, entonces me empecé a anotar en torneos de las escuelitas. Tiempo después conocí el deporte adaptado”, describe Lazarte, que en enero pasado jugó por primera vez un Grand Slam (en Australia), estuvo en mayo pasado en Roland Garros como alterno y, la semana próxima, debutará en el US Open.

Simpático, amante del folclore y desenvuelto, Gonzalo avanza con desparpajo. “Hasta los 16-17 años yo no pensaba que tenía una discapacidad, porque pude hacer absolutamente todo, no me sentía limitado en ningún aspecto. Poco a poco empecé a tener más consciencia, hasta que pasó algo cuando fuimos al Mundial de Portugal [en 2022] y vi el video de la entrada del equipo argentino en la ceremonia inaugural. Gusti Fernández, que también estaba, me dice: ‘Vos, que caminás, llevá la bandera’. Después miré el video y dije: ‘No puedo caminar así’ [hace un gesto, como bamboleándose]. Ahí me di cuenta de que algo diferente tenía. Pero hasta ese momento nunca sentí que tuviera limitaciones y fue por la crianza que tuve. La discapacidad nunca me puso límites. No lo conocí a Gusti de adolescente, pero también se desarrolló normalmente más allá de las limitaciones físicas y esa filosofía marca una diferencia al crecer”, sentencia.

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