
La expresidenta Cristina Kirchner irrumpió en las redes sociales con un mensaje cargado de significados, utilizando sus palabras no solo como un llamado al voto, sino como un calculado golpe político en la recta final de la campaña.
El video no se limitó a la simple crítica. Al evocar la canción que pide “sacar al pingüino del cajón”, Kirchner no solo atacó la estrategia de la militancia libertaria, sino que lanzó un potente recordatorio a su propia base. Fue un gesto de reivindicación, un llamado a la lealtad de sus seguidores, reviviendo un símbolo que apela a la fibra más íntima de la historia reciente de su movimiento.
Pero el dardo más envenenado llegó con su mención al escándalo de los audios de Karina Milei. Lejos de ser un comentario casual, fue un ataque directo al corazón del “fenómeno Milei”. Con ese simple señalamiento, la expresidenta buscó dinamitar desde adentro la imagen de la nueva política y la supuesta pureza del círculo íntimo de La Libertad Avanza, exponiendo sus contradicciones a pocos días de la elección.
En un solo mensaje, Kirchner demostró su habilidad para influir en el clima político, apelando a la memoria de sus votantes y golpeando donde más duele. Su voz, que por meses se mantuvo en silencio, reaparece para intentar marcar el rumbo y dejar una huella decisiva en el contundente final de la carrera electoral.




