Locales

Un verano muy complicado para el alquiler de locales comerciales en Rosario

Domingo, 14 de Enero 2024

La falta de claridad de la norma que los regula genera abusos y mucha incertidumbre. Ya se ven varios negocios desocupados

El run run que venía desde diciembre entre los comerciantes del centro rosarino empieza a hacerse realidad en este principio de año. Se vienen las renovaciones de los alquileres y el comentario en off es que muchos dueños «están delirados», pidiendo valores estratosféricos, y algunas veces directamente en dólares. Ya empiezan a aparecer locales desocupados, y los referentes del rubro avizoran que lo que queda de enero y febrero serán aun peores, porque es cuando terminan y comienzan la mayoría de los contratos.

La derogación de la Ley de Alquileres incluida en el mega Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) de Javier Milei no hizo más que aumentar el miedo. A eso se le suma la incertidumbre por lo que pasará con las tarifas y una ya notable caída del consumo en un escenario recesivo, en medio de lo que siempre es una temporada baja en Rosario.

Un peso pesado de la peatonal coincide con este diagnóstico: «Yo creo que el tema de la Ley de Alquileres generó incertidumbre de los dos lados. Me parece que pasa por ese desconocimiento, y justo en un enero. Todavía no está muy claro lo que piden, pero siempre hay algunos que se pasan. Es probable que algunos estén manejando valores en dólares», confió.

«Va a haber una gran pelea con el tema de los alquileres. Las galerías se van a vaciar en el verano (en algunas ya está ocurriendo), porque están viniendo gastos centrales astronómicos y no se está vendiendo nada. Se viene feo. Yo creo que vamos a tener un golpe muy duro. No te digo ya, porque las renovaciones fuertes vienen entre mediados y fin de enero. En febrero vamos a tener problemas serios», deslizó un referente del centro con llegada a las galerías.

Un comerciante comentó un caso paradigmático. Estaba por cerrar la compra de un fondo de comercio y el propietario del local pasó de pedirle por el alquiler 430 mil pesos en diciembre, a 500 mil en enero, 700 mil en febrero, 1.000.000 en marzo y 1.300.000 en abril. La última oferta fue un fijo de 650 dólares por mes en billete. Terminó dando la operación de baja.

Al inquilino de otro local importante que está en una esquina privilegiada de Pellegrini, le quisieron aumentar de 1,5 millón por mes a 4,5 millones, con aumento trimestral por IPC. Ya colgó el cartel de alquila.

«Sin dudas se viene una situación recesiva, no hay forma de que no lo sea. Entonces, si alguien viene con pretensiones de renovación con aumentos desmedidos, los que vienen de abonar alquileres más previsibles y bajos no lo pueden transferir a precios. Y menos con el impacto en el consumo de la temporada baja en Rosario, como es enero y febrero, a lo que se suma la recesión. No tenemos un panorama simple», radiografió un empresario gastronómico.

Indexación mensual

Un corredor inmobiliario que administra locales en el centro rosarino confió que uno de los problemas más graves es que en algunos de los contratos que se están terminando, producto de la especulación y en medio de una proyección de que habrá caída en el consumo, los dueños pretenden que los aumentos en los alquileres (que ya habían pasado de ser anuales a semestrales) ahora sean mensuales.

«Ya el aumento trimestral pasa a ser una negociación ganada por el inquilino, porque algunos propietarios nos están requiriendo ajustar mensualmente el alquiler a la indexación de la actividad de lo que genera el negocio. Si por ejemplo es una heladería, cuando aumenta el kilo de helado, aumentará el alquiler«, describió.

Además de la dificultad que le genera a la inmobiliaria indexar de esta manera, los inquilinos lo están tomando con mucha preocupación. «Los gastos operativos y de funcionamiento siguen. Entonces cuando aumentan el valor de la mercadería porque suben los insumos, no crece la rentabilidad como para pagar más alquiler. Personalmente creo que este ajuste mensual es inviable«, opinó el profesional.

En su visión, el problema se sucederá cuando aquellos locales que estén desocupados o se desocupen, producto de la baja del consumo, no lleguen a conseguir un nuevo candidato. «Estamos lo que en materia comercial se llama temporada baja, cuando pasa la época de las fiestas. En este contexto, quizás hoy el emprendedor no se anime a alquilar un nuevo local, principalmente los de dimensiones más pequeñas. Me parece que viene la dificultad», subrayó.

En tanto, como dato de color, contó que los negocios que están geolocalizados de manera neurálgica, como puede ser un banco, cuyo canon locativo estaba fijado en dólares desde hace tiempo, pasará del valor oficial al blue. «Nosotros lo hacíamos a través del dólar MEP, porque teníamos ese recurso oficial, dentro del mercado de valores. Pero ahora todos esos contratos van a pasar al mercado informal, es decir dólar billete», relató el corredor.

Panorama complicado

Para Ariel D’Orazio, coordinador del Consejo Asesor de la Vivienda de la Oficina Municipal del Consumidor, el panorama que se viene es desolador. «El DNU, más la caída de la actividad económica, la modificación de la Ley de Góndolas y la Ley de Abastecimiento, es un combo explosivo que va a hacer que haya, no solamente una caída de la actividad que se va a notar en todos los rubros, inclusive en el inmobiliario muy fuerte, sino que también va a generar que el que está renovando no pueda afrontar los nuevos costos que se exigen», señaló.

En ese sentido, marcó que con la derogación de la norma que regula los alquileres, «prácticamente queda eliminada la temporalidad y el criterio para fijar topes de aumento dentro de los contratos y su periodicidad. Sumado a lo que uno debe pagar para ingresar o para renovar un contrato de locación, hoy hacen que se vaya a incrementar la cantidad de locales comerciales cerrados. Esto es ya un hecho y será cada vez peor», pronosticó.

«A toda esta foto, habrá que sumarle además la modificación de la Ley de Tarjetas de Crédito, en torno a las comisiones que le cobran a los comercios. Esto impacta fuerte, porque no es lo mismo que Coto arregle lo que le va a pagar a la entidad financiera, a que vaya un almacenero de barrio. Y eso también va prácticamente a echar por tierra la posibilidad de pago electrónico en los comercios», finalizó.

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