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Muertes en 2023: cuáles fueron los barrios de Rosario con más asesinatos

Domingo, 21 de enero 2024

Tres de cada diez personas asesinadas en la ciudad tenían menos de veinte años, mientras que la mayoría de los crímenes fueron planificados

El departamento Rosario cerró el año 2023 con un total de 260 asesinatos. Cuatro de cada diez de las víctimas eran menores de treinta años, mientras que la mayoría de los crímenes fueron planificados, en horario nocturno y en fin de semana. Los registros más elevados de conflictividad armada y violencia lesiva tuvieron lugar en los distritos noroeste, oeste y sur de la ciudad. Así lo indica el último informe de homicidios dolosos del Observatorio de Seguridad Pública (OSP) del Ministerio de Seguridad provincial.

La mayor concentración de crímenes en el departamento es la ciudad de Rosario, con 223 asesinatos, de los cuales ocho de cada diez (81,2%) eran varones, en su mayoría (41,7%) de entre 15 y 29 años. El resto de los homicidios se reparten entre las localidades de Villa Gobernador Gálvez (23), Pérez (4), Granadero Baigorria (3), Ibarlucea (2), Piñero (2), Álvarez(1) , Coronel Bogado (1) y Funes (1). Si se lo compara con el resto de la provincia, Rosario concentra el 65,4% de los crímenes en Santa Fe: casi dos de cada tres casos.

El relevamiento apunta que las zonas más afectadas por la violencia lesiva son los barrios Ludueña y Empalme Graneros, en el distrito noroeste. Específicamente, Ludueña registró 17 casos en 2023, mientras que Empalme Graneros contabilizó 9 homicidios y el barrio Industrial registró un asesinato.

En zona sur, el barrio Tablada contabilizó 20 homicidios dolosos, con la repetición de la U del Cordón de Ayacucho como escenario de muerte a lo largo del año. A esto se le agrega la violencia que atravesó el barrio Santa Lucía en el extremo occidental del distrito Oeste.

A estos barrios los une la marginalidad en la cual están embebidos vecinos. El mapa de calor del OSP coincide con los polígonos del Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap). Registros judiciales de la Unidad de Balaceras de la Agencia de Investigación Criminal tiene en su haber decenas de expedientes de casos donde expresan una enorme cantidad de personas, en su mayoría también jóvenes, que se muestran dispuestas a trabajar de tiratiros destinados a hacer «trabajos» para ganar dinero rápido: “A donde voy todos me piden trabajo como si fuera no sé, un empresario. Todos quieren activar”. Este mensaje apareció en el teléfono de Maximiliano Ángel Benítez, condenado a dos cadenas perpetuas por doble homicidio calificado y por explotar una bomba incendiaria en la entrada del Sindicato de Empleados de Comercio de Rosario.

El informe del OSP advierte que uno de cada dos (50,3%) casos registrados ocurrió en las inmediaciones del domicilio de la víctima, siendo asesinada a menos de 500 metros de su casa. A su vez, si se estira el radio hasta 1000 metros (diez cuadras regulares) de distancia de su hogar, la cifra sube hasta 56,9%, la mayoría perpetrados en la vía pública (76%).

Otra particularidad que se desprende del informe tiene que ver con la enorme cantidad de casos relacionados con la economía criminal (64,3%) y que, según las investigaciones oficiales, fueron planificados (72,7%). No obstante, muertes como la del músico Lorenzo «Jimi» Altamirano o el asesinato del chofer de colectivo César Román, usados como relicarios portadores de mensajes específicos para jefes de bandas, con el dato no menor aportado por los investigadores en donde los mencionados no tenían ningún vínculo con la criminalidad organizada. En síntesis, si bien el número de homicidios bajó respecto del 2022, la violencia con la que se ejecutan los asesinatos fue en crescendo a lo largo del año, impactando aún más en el estupor social.

Un dato: las muertes en condiciones de robo representaron menos de uno de cada diez casos: 6,5% del total, similar a lo registrado en los años previos, con cifras que representan cerca de la mitad de las registradas entre 2014 y 2016.

En cuanto a las edades, el relevamiento sostiene que tres de cada diez víctimas tenían entre 25 y 34 años al momento de ser asesinadas, mientras que una de cada cuatro tenían entre 15 y 24 años y dos de cada diez contaban entre 35 y 44 años. El informe apunta que la tendencia “sigue líneas similares a lo registrado desde 2018 para la franja etaria intermedia”, con una baja en las muertes de edades tempranas y una suba entre los asesinatos de personas mayores de 35 años.

Los homicidios dolosos registrados en Rosario tienen la particularidad de haber sido perpetrados mayoritariamente durante el horario nocturno, con mayor asiduidad en los días de fin de semana. Según el OSP, casi uno de cada tres crímenes se llevaron a cabo los sábados o los domingos (32,3%). En cuanto a la hora del día en que ocurren los homicidios, tres de cada cuatro casos tuvieron lugar entre las 18 y las 6 de la madrugada, horarios que el relevamiento define como nocturnos.

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