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La Matanza: el silencio de Kicillof, la bronca de Espinoza y los narcos que gobiernan

Martes, 16 de Enero 2024

Frenando Espinoza exigió una investigación para controlar que no crezcan las tomas. Los narcos e inmigrantes que llegaron y buscan casa. El factor “Berni” y las dudas del gobernador Kicillof.

Se llama “20 de junio” la tosquera de Gonzalez Catán, en la profunda y pobre La Matanza, donde cinco muertos en una balacera improvista desataron el pánico de vecinos y la dirigencia política ahí, donde el Peronismo es fuerte y viven más de dos millones de personas. Fernando Espinoza maneja los destinos hace casi veinte años, y es un enemigo acérrimo de las tomas, algunos colaboradores recuerdan las consecuencias de quienes intentaron en otras circunstancias desafiar al intendente. 

Casi dos de diez habitantes registrados en La Matanza son inmigrantes, la comunidad boliviana y paraguaya es gigante y crece año a año, a pesar de la crisis económica. MDZ conversó con funcionarios y dirigentes matanceros de todo el arco político, y las miradas son opuestas. La oposición a Fernando Espinoza cree que el desmadre narco es producto únicamente de la indolencia del propio intendente, que nunca quiso combatir el desembarco de las drogas pensando que era para consumo minorista y hoy no tiene salida. El oficialismo huele un tufillo opositor intentando caldear un clima que ya está contaminado por la crisis económica. 

“El Negro pensó que en La Matanza iban a entrar diez boludos a vender faso o merca y no quiso comprarse un quilombo, pero ahora no tiene margen, no los puede controlar y los carteles Paraguay y Bolivia se instalaron”. Es un dirigente opositor a Espinoza, que cree que el Peronismo subestimó la llegada narco veinte años atrás y perdió el control. Lo cierto es que la justicia investiga cómo se gestó el desastre, dado que, según fuentes judiciales, no hubo casi discusión previa a la balacera que dejó cinco muertos y heridos que fueron trasladados al hospital de enfermos agudos Diego Paroissien. 

La historia dice, de forma parcial, que el propio Peronismo fue quien “importó” inmigrantes linderos a Argentina para sumar votos. Educación y salud gratuita, las dos premisas básicas que hicieron que hoy La Matanza tenga cerca de 200.000 personas viviendo allí que no son nativas. Siempre según la mirada opositora, eso se tradujo en un 90% en votos para Espinoza, por lo que el sostenimiento de esa estructura obedecía a un proceso quirúrgico: primero los traían a La Matanza, el documento y domicilio exprés, plan social o alguna forma de contención formal o informal, y el resultado se veía en las urnas.

Si quien lidera el municipio no da el visto bueno, casi ningún dirigente del país puede “bajar” a La Matanza. Lo sabe mejor que nadie Sergio Berni, ex ministro acostumbrado a llegar y entrar sin preguntar, que fue despedido a golpes por los colectiveros que, según dicen, fueron coordinados y nada fue casual aquella jornada. Eso obliga a Axel Kicillof a estar en silencio y esperar la confirmación del intendente sobre lo ocurrido. No habrá un paso en falso del gobernador, con semanas de casi mudez.

Esa metodología se fue tornando molesta cuando los resultados no acompañaban como se esperaba, y los conflictos entre las comunidades se hicieron presentes. Ahí empezaron las primeras tomas, que coincidieron con el gobierno de Mauricio Macri y Maria Eugenia Vidal. Ese diagnóstico es preciso: no hubo grandes tomas ni ajustes de cuenta con cinco muertos como el domingo en tiempos de Alberto Balestrini con Eduardo Duhalde o Néstor Kirchner en el poder.

Mala decisión. Sergio Berni, agredido en La Matanza.

La mirada oficial es opuesta. “Espinoza odia las tomas, jamás las permitió, él controla el territorio y a nadie se le ocurre gestar una toma, sabe cómo termina, Fernando los sacó a patadas en el orto más de una vez a los que quisieron generar caos, ya no existe eso, esto está armado, nos pasa cuando no gobierna el Peronismo el país”. Es un hombre que conoce hace veinte años a Espinoza y que fue parte de su mesa chica, no cree en casualidades y está convencido de que sólo una orquesta mayor y ejercida desde la oposición puede generar ese nivel de enfrentamientos. 

Carlos Arribas, a cargo de la UFI (Unidad Funcional de Instrucción) en temáticas de homicidios de La Matanza pidió el traslado de los cuerpos a la morgue para una autopsia que permita despejar dudas sobre los muertos. 

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